Si hablamos de la felicidad ligada a la ley,
podemos decir que es un derecho de todo ciudadano, porque la vida, la libertad
y la búsqueda de la felicidad son innegables. Es decir que todos nosotros
tenemos el derecho y casi la obligación de ser felices no?
El problema que tenemos los humanos es el de
encontrarnos SIEMPRE a una cierta distancia de esta, tan buscada, felicidad.
¿Por qué siempre existe esta distancia y nunca sentimos que llegamos a ella? La
respuesta no es nada fácil, pero tiene que ver con dos razones, en primer lugar
con que siempre queremos aquello a lo que todavía no pudimos llegar; y en
segundo lugar porque la felicidad no es constante. En mi opinión cuando
hablamos de felicidad no hablamos de “una vida feliz”, sino que nos referimos a
“momentos felices”, y justamente como no nos referimos a una duración de
tiempo, ni siquiera registramos, durante el transcurso del acto, el momento en
el cual estamos siendo felices. Después de que este momento pasó, nos damos
cuenta de lo felices que fuimos y buscamos repetir el acto, y ahí es donde nos
equivocamos, es irrepetible porque jamás
podría ser igual, por una parte por la simple razón de que existen miles de
factores tanto externos como internos que cambian cada segundo lo que pasa y el
segundo motivo tiene que ver con que aquel hecho que nos hizo felices de forma
inesperada ahora lo buscamos desesperadamente, por lo que deja de ser
inesperado, transformándose en nuestro próximo y “lejano” objetivo para
encontrar la felicidad.

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